Events | junio 30, 2022

Public speaking without a nervous breakdown

¿Quién dijo que las segundas partes nunca fueron buenas? Aquí vamos a demostrar que es mentira, y sin recurrir a Terminator 2 (que claramente es mejor que la primera).

Y es que este blog se podría entender como la segunda parte del anterior, en el que hablamos de nuestros secretos para organizar un buen evento. Ahora toca hablar de cómo hablar en público sin colapsar, porque un buen evento necesita un buen speaker.

No te vamos a decir lo obvio de “no te pongas nervioso o nerviosa” porque eso está claro que no funciona. Puedes estar nervioso, es normal, pero la cosa es que no se note.

Ahora vamos a lo importante:

Tener un objetivo

Como todo en la vida lo importante es tener un objetivo claro y definido, saber el motivo por el que hacemos las cosas. En este caso hay que tener una idea clave, que es la que se quiere comunicar y sobre la que vamos a construir todo el discurso.

Así que ten claro la idea que quieres implantar en la audiencia y construye una historia para conseguirlo. Esto sería el cada vez más famoso storytelling.

El objetivo que te hayas marcado te ayudará a apoyarte en aquellas emociones que ayuden a transmitir mejor lo que quieres contar, ya sea un tono épico, humorístico o sentimental.

Conoce la audiencia

Básico pero no deja de ser importante. Tienes que saber para quién hablas si quieres adaptar tu discurso a la manera que ese público tiene de comunicarse. Sin eso es imposible una comunicación efectiva.

No es lo mismo hablar para un millennial que para un abogado, por poner un ejemplo evidente. El tono y el lenguaje son muy distintos.

Conoce el tema del que estás hablando

El conocimiento da seguridad, cuando sabes lo que estás haciendo hay menos nervios. Si estás hablando en público debería ser porque tienes cierto conocimiento sobre lo que estas contando, y eso lo tiene que notar la audiencia. Tienes que tener el mensaje interiorizado para poder expresarlo correctamente.

Aquí hay algunos conceptos claves a la hora tanto de demostrar conocimiento sobre la materia como para comunicar de manera efectiva:

  • Economía del lenguaje: Hay que dar mensajes claros y sin rodeos. Esto se resume muy bien en una frase de la película Olvídate de mí: “Hablar continuamente no significa comunicar.”
  • Claridad: Mensajes claros y contundentes. Se nota que sabes de algo cuando puedes hacerlo entendible para toda la audiencia sin importar los conocimientos que tengan sobre el tema.
  • Ritmo: No nos referimos a cantar o bailar, aunque no es descartable. Hay que mantener un ritmo dinámico para mantener la atención e interés de la audiencia y que no se vuelva aburrido.

Apóyate en lo visual

¿Vale más una imagen que mil palabras? Pues no siempre, pero ayuda mucho tener un acompañamiento visual para aquello que estás contando y hacer énfasis en las ideas más importantes.

Que sea bonita, pero sobretodo  concisa y que sea solo un apoyo. Lo importante es lo que tú estás contando.

Que no quede ni una duda

Es más que probable que tu exposición genere dudas en la audiencia si no son expertos, así que resérvate un espacio al final para resolverlas. De eso se trata, ¿no? Que la audiencia se vaya entendiendo lo que querías exponer.

Puede que la duda venga de algún punto que hayas olvidado tratar, por poder puede ser hasta que no tengas la respuesta que te piden pero tienes que comprometerte a encontrarla.

Además es una buena manera de hacer partícipe a la audiencia y que la charla sea  más “interactiva”. Demuestra que tienes el tema bajo control y ayuda a que la gente mantenga la atención.

Diviértete tú el primero

Si tu propia charla te aburre no vamos bien. Tienes que disfrutarla, eso es algo que se contagia al público. Tienes que expresarte con entusiasmo y mostrar pasión por lo que dices.

El truco final

La práctica es el secreto de todo. Esto lo puedes aplicar a cualquier actividad en la que quieras mejorar o llevar a cabo de manera más fluida. Repetir una tarea varias veces hará que cada vez te salga mejor y más natural.

Existe una cosa llamada la regla de las 10.000 horas que dice que después de practicar algo durante ese tiempo ya te conviertes en un experto. Tranquilidad, que con menos también puedes conseguirlo, y practicar delante del espejo siempre ayuda.

En TheCUBE llevamos tanto tiempo en el mundo de la innovación radical y hemos dado tantas charlas sobre el tema que ya prácticamente nos sale solo. Da igual la audiencia que tengamos delante y lo grande que sea, para nosotros es un proceso natural en el que los nervios ya no tienen lugar.

Si tu evento trata de innovación o tecnología puedes ahorrarte todo lo que te hemos contado y venirte a TheCUBE para contar con nuestros espacios y nuestros ponentes.

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