En la actualidad existen cientos de dinámicas enfocadas a mejorar nuestras empresas. Muchas de ellas se centran en fomentar la creatividad de los empleados o simular situaciones a las que no están acostumbrados. En cierta manera, todo esto actúa como estímulo para lograr una mayor apertura de la mente y encontrar soluciones que, a primera vista, no se ven. 

Una de las técnicas más populares de los últimos tiempos es la del Design Thinking. Este modelo es una forma de proponer una solución a un problema. Se basa en dividir el problema en parte más pequeñas que se analizan al detalle, con imaginación y pocos límites. La clave es que todo esto se haga de forma empática y por equipos con el objetivo de llegar a la solución que necesitamos.

Los orígenes de la técnica

Aunque se cree que el Design Thinking nació en los noventa, su origen viene de mucho antes. Ya en los años 60 comenzaron a aparecer cuestiones relacionadas con el diseño industrial. Durante esos años comenzó a crearse una especie de ciencia del diseño en Estados Unidos que pronto se vinculó con las necesidades de las personas. Una de las figuras más importantes en esto fue Richard Buckminster Fuller, un inventor y arquitecto que empezó a crear metodologías orientadas a solucionar problemas. 

hackathon

En los 20 años siguientes todas estas prácticas e ideas fueron cobrando fuerza; nombres como Hebert A.Simon, Horst Rittel y Victor Papanek se mezclaron con términos como creatividad, innovación y multidisciplinariedad, girando en torno al diseño. 

No será hasta la década de los 90 cuando la técnica del Design Thinking surja tal y como la conocemos. La consultora IDECO nacerá en 1991, revolucionará el mundo del diseño y escogerá el Design Thinking como el mejor método para generar innovación dentro de la empresa.  A partir de este momento irá evolucionando adaptándose a los tiempos. 

¿En qué consiste?

Aunque en sus orígenes estaba muy relacionada con temas de desarrollo de producto, ha ido convirtiéndose en una fantástica manera de innovar. Gracias a la evolución de los Design Thinkings pueden surgir ideas en cualquier situación y para cualquier sector. 

Normalmente está centrado en el usuario y en ofrecer soluciones para los problemas que se le pueden plantear. Es importante empatizar, analizar la situación y saber qué es necesario. Mediante la empatía conseguimos mimetizarnos con el entorno, adaptarnos a él. Tenemos que entender a nuestro usuario/cliente y conocerlo para saber lo que siente. 

El primer paso es identificar el problema (o problemas) que debemos resolver. Una vez claro, la curiosidad será nuestro mejor aliado: plantearnos nuevas dificultades, y cuestionarnos todo con deseo de mejora y aprendizaje tiene que ser el pilar fundamental de la sesión.  Lo bueno de esta técnica es que nos permite darnos cuenta de cosas que a simple vista pasan desapercibidas. Dedicarle tiempo a estos detalles puede ser la solución a muchas dificultades. 

Los cinco paso de todo Design Thinking 

Para llevar a cabo un Design Thinking exitoso, tenemos que seguir cinco acciones fundamentales. La primera es la de empatizar. Hay que saber ponerse en la piel de nuestros usuarios para poder generar soluciones coherentes a sus situaciones y realidades. 

Después tenemos que definir, filtrar la información que hemos obtenido en la fase anterior y hacer un análisis para sacar los datos que nos sean realmente útiles, identificando problemas cuyas soluciones servirán para obtener un resultado innovador. 

creatividad

Una vez hayamos extraído todo lo importante, tenemos que idear, generar cuantas más opciones, mejor. En esta fase es importante no poner límites, que corra la imaginación y que se cree el mayor número posible de alternativas, sin espacio para los prejuicios.  Todo puede valer y en muchas ocasiones las ideas más curiosas son las que generan las soluciones más innovadoras. Luego pasaremos al prototipado, es decir, construir rápidamente un modelo con el que daremos forma a nuestras ideas y las veremos más claras.  

 

Para terminar, habría que testear nuestro prototipo, ver su funcionamiento y ver qué se puede mejorar, qué errores se dan y cómo podemos solventarlos. Esta idea de construir nuestro prototipo rápidamente se relaciona mucho con el MVP (Producto Mínimo Variable), un fundamento de la metodología Lean Startup que se refiere a construir un prototipo que no consuma demasiado tiempo ni recursos para poderlo sacar al mercado con rapidez. 

Vente a TheCUBE y comienza a innovar

Si te ha convencido, en TheCUBE somos expertos en organizar Design Thinkings, entre otras cosas. A parte de ofrecerte un espacio moderno, creativo e innovador, contarás con profesionales para guiar la sesión y exprimir lo mejor de tu empresa. 

Estos eventos son considerados parte del Team Building, ya que además de buscar soluciones para los problemas del negocio, motivan a los trabajadores, fomentan el trabajo en equipo y ayudan a que se conozcan entre ellos y estrechen vínculos. Si quieres empezar a innovar, vente a TheCUBE. 

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